La “guerra” orquestada por Venezuela en las Naciones Unidas

Por Sthefanie Balcázar E / @sthefy2101

Si bien los carnavales representan un espacio de diversión para las familias y más gracias a un sustancioso presupuesto aprobado por el presidente Nicolás Maduro, de Bs 695.996.000, que bien pudo haber sido destinado a la solución de problemas sociales de los venezolanos, en lugar de la planificación de actividades culturales y deportivas durante el asueto de esta tradición. Simultáneamente, se movían a un ritmo más tenso los encuentros que marcaron una verdadera pauta en la política exterior de nuestro país, protagonizada por la Cancillería de Venezuela, que generan una reflexión sobre la posición del Estado venezolano frente a los últimos acontecimientos en la agenda del nuevo presidente del bloque norteamericano, Donald J. Trump, los cuales han generado polémica en todo el continente.

Las arenas del sistema internacional se vieron reflejadas por cambios coyunturales en el marco de la 34 sesión del Consejo de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU), celebrada en Ginebra, donde la canciller venezolana Delcy Rodríguez, aseguró que “sobre Venezuela hay un proceso de agresión continua que pretende la intervención de nuestro país”, que a su juicio pretenden “causar profundas heridas sociales mediante la violación masiva de sus derechos humanos”.
De esta manera y en su afán de determinar frente a las Naciones Unidas que Venezuela aún continúa siendo víctima de una guerra económica, Rodríguez destacó durante su participación que los venezolanos han sido objeto de ciertas agresiones económicas, calificadas como multiformes, pero que a pesar de ello, en el país se “mantiene un capital social”. Esta confesión parece no estar alineada con el último reporte del Banco Central de Venezuela, donde se evaluó la cifra de 180,9% como índice de inflación para el año 2015, lo que produjo una contracción de la economía venezolana en un 5,7%. Una caída superior respecto a las cifras del 2014, siendo Venezuela el país con las mayores reservas de petróleo, cuyas divisas son adquiridas en un 90% a través de la exportación del crudo, pero que desafortunadamente traducen las políticas económicas actuales en escasez, desabastecimiento, alto costo de la vida y el desenlace de una crisis económica, política y social y no en el fortalecimiento de la economía socialista que el gobierno ha tratado de sostener ante las instancias internacionales.

Más allá de la disposición de la canciller de resaltar el “capital social” que posee nuestro país y cómo representa a su juicio, una amenaza para quienes practican el capitalismo, resulta interesante analizar el protagonismo de Venezuela durante la propuesta de un Frente Mundial por la Paz a favor de Palestina, frente a los representantes permanentes del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL), acreditados ante la ONU, este 28 de febrero en Suiza.

La propuesta impulsada por Venezuela, busca fortalecer el derecho del pueblo palestino a la independencia y al reconocimiento como Estado, que “accione contra la intolerancia y el odio, que tenga al frente el diálogo interreligioso y entre civilizaciones”, como vía de ayuda en el conflicto entre Israel y Palestina, que tras varias décadas, ha sido la sombra de la política exterior de Estados Unidos y el Medio Oriente. Lo curioso es que esta iniciativa se da luego de que el presidente Trump recibiera al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, al cual considera “el mejor aliado del país” y que arrastra una serie de acciones que pueden considerarse en el plano de las relaciones internacionales como “un cisne negro”, y que podría hacer reflexionar a EEUU sobre sus amigos, enemigos o rivales.

Cabe destacar que Venezuela posee alrededor de 30 acuerdos bilaterales con Palestina en materia energética, educativa y de salud, entre los que se puede mencionar, el acuerdo firmado en Caracas, donde Venezuela se comprometió a enviar 240.000 barriles de combustible diésel a Palestina, al mismo tiempo que se refuerza la creación de PetroPalestina con la misma visión de la ya fundada alianza entre Venezuela y el Caribe, PetroCaribe. En contraposición, Palestina no parece tener la misma suerte con la administración de la Casa Blanca, debido al acuerdo firmado por Obama sobre el control del programa nuclear de Irán (2015) que predispuso las decisiones de Trump tras su encuentro con el ministro israelí. Este último, buscan presionar a EEUU para que apoye los asentamientos de Israel en territorio palestino y realice sanciones más severas contra “grupos terroristas” que son apoyados por Palestina e Irán, como la organización islámica Hezbolá, considerada un grupo de choque y de resistencia nacional, la cual según el Washington Times, está vinculada al tráfico de drogas en más de 20 países del mundo. Acción que ha convertido el conflicto Israel- Palestina en un tema ruido para los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU y que al parecer, aprovechan los países que, como dice Moisés Naím, padecen de “necrofilia ideológica”.

El papel que hoy jugó Venezuela puede inferirse como un “ tit for tat”, que en relaciones internacionales se refiere a la acción de quien “golpea más fuerte” durante un escenario de cooperación o conflicto de intereses entre Estados, y que nos permite cuestionar las jugadas de Venezuela respecto a las de EEUU. ¿Es una respuesta el voto de Venezuela a favor de Palestina frente a las sanciones por parte de EEUU? ¿Intenta el gobierno de Nicolás Maduro presionar a EEUU a través de sus aliados sin rechazar abiertamente la nueva gestión de la presidencia norteamericana? ¿Podrá Venezuela alinearse con los intereses de los países del Medio Oriente, caracterizados por tener políticas extremistas?

Sin lugar a dudas, más allá de lo que la canciller pueda vociferar, en el plano de la política internacional, son otros factores los que incentivan las alianzas entre Estados y la posición de “injerencia o no”, de un Estado respecto a otro. No puede ser una casualidad que Venezuela haya estado y esté presente en la agenda internacional, especialmente en la del nuevo mandatario estadounidense.

Una investigación contra funcionarios venezolanos por presunta vinculación con narcotráfico, el recibimiento de la esposa del preso político considerado como el más importante de Venezuela, la reciente decisión del Congreso de EEUU de apoyar la invocación de la carta democrática de la Organización de Estados Americanos a Venezuela, la petición de aceptar una ayuda humanitaria, y aunado a ello, la suspensión de Venezuela en el Mercosur como miembro pleno por incumplimiento de obligaciones comerciales, las declaraciones de los presidentes Mariano Rajoy (España), Pedro Pablo Kuczynski (Perú), Mauricio Macri (Argentina), entre otros, sobre la importancia de que se respete el Estado de Derecho en Venezuela, dejan claro que la arena internacional tiene importante atención sobre lo que la canciller Rodríguez celebra como “el modelo irreversible de derechos humanos” en Venezuela y que resulta irónico apoyar un frente que permita el reconocimiento y la autonomía de un estado (Palestina), cuando aguas adentro las garantías constitucionales son cada vez más limitadas.

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