Crónicas de Libertad. ¿Quién es la amenaza?

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Por Sthefanie Balcázar * 

Insistentemente un gobierno acusa y reprime a quienes están en contra, a quienes plantean una alternativa distinta a sus propósitos reales, empobrecer a un pueblo de 30 millones de habitantes, dividido por la violencia pero unido en la necesidad. Un gobierno que actúa para contrarrestar las «amenazas», que no parecen existir tácitamente. Vemos como la agenda del gobierno ha sido protegerse de las amenazas (guerra económica, intervención extranjera, golpe de estado, seguridad nacional, contrabando, y pare de contar), al parecer todo lo que es distinto a él o que puede generar una reacción en el pueblo, es considerado de esa forma. Pero, al analizar con detenimiento, ¿quién amenaza a quién? Cómo podemos hacer ver que un pueblo no significa una amenaza para un gobierno, un pueblo solo tiene su voz y su voluntad para poder pararse firme contra algo que no comparte o, a lo que voy, la máxima demostración de que la solidaridad nos hace invencibles.

Al ver la jornada de recolección de insumos médicos para Venezuela en Bogotá y Panamá, reflexioné sobre cómo nos vemos entre ciudadanos y cómo nos ve un gobierno (el que trabaja en función del poder). Cientos de venezolanos que viven en Colombia, Panamá y hasta propios de la región, se acercaron con la más simple intención de brindar lo que tienen, para hacer el bien a otro. Algunos llegaban con cajas de pañales, inyectadoras, gasas, mientras que otros llegaban con una bolsa pequeña en sus manos, pero que pesaba más que los mazos de un tirano. Un gesto que denota la solidaridad, la compasión, el respeto por la humanidad, el reconocimiento al que es igual a pesar de ser distinto. Entonces, qué puede ser más poderoso que el vínculo entre seres humanos que se organizan y se preocupan por algo más que una ideología, que un partido político y que demuestran de qué están hechos.
Al ver como llegaban personas de todas partes, de todas las edades, impulsados por una sola voz: la esperanza; es oportuno preguntarse ¿somos nosotros la amenaza? ¿Es acaso el que me brinda la mano cuando la necesito una amenaza tan grave para ser atacado, expatriado, encarcelado, vejado, silenciado? ¿Somos una amenaza contra nosotros mismos? ¿Es por eso que creer en un sobreprotector intergaláctico no serviría para salvarnos? Las pocas horas que duró la recolección, sirvieron para analizar cuán equivocados estamos al permitir que otro intente hablar por nosotros, que otro intente defendernos de unas amenazas que solo reposan en las ganas de seguir mandando. Con solo un gesto tan humilde como el de regalar una contenedor para muestra de orina o una inyectadora, estamos sumando la capacidad inmensa de poder que tiene una sola persona. Si esto, con organización se multiplica, no seríamos 30 millones de venezolanos, seríamos el mundo en su máxima representación de bondad, de solidaridad y de humanidad que no podría ser disminuido por ninguna amenaza. Millones de voces que se alzan ni siquiera en contra de un gobierno, sino a favor de perpetuar la especie humana, de seguir promoviendo los valores más simples en la sociedad. ¿Somos entonces nosotros la verdadera amenaza? ¿Somos nosotros los que tenemos el poder de luchar y de lograr un cambio?

Cuan equivocados estamos al sentir que estamos solos contra uno más grande, no podemos permitirnos pensar que el otro, mi semejante, mi hermano es contra quien debo actuar. No podemos dejar que el que pretenda mantenerse en el poder, nos haga creer que nos protege, cuando solo intenta protegerse de nosotros, la mayoría, el bravo pueblo que busca el bien común.

Los invito a convertir pequeños gestos en grandes cambios, en hacer una cadena humana invencible, a través de la solidaridad, el respeto, la fe. Esto sería más poderoso y menos sencillo de callar.

A todos los que brindaron hasta lo que no podían por los miles de venezolanos que hoy sufren la desesperación de no poder ser cuidados, a quienes se les niega la más mínima garantía de atención, salubridad y esperanza, ¡GRACIAS!. No hay forma más gratificante de trabajar por esto, que recibir innumerables muestras de cariño, de apoyo, que capaz algunos ven como algo poco, pero para nosotros, los venezolanos que creemos en que algo mejor es posible, representa el estímulo principal para levantarnos cada día y hacerle frente a la realidad.


*Sthefanie Balcázar, periodista venezolana egresada de la Universidad Santa Rosa,  columnista de nuestra página web, síguela en el Twitter: @Sthefy2101. Crónicas de Libertad será publicada en nuestra página web todos los martes. Te invitamos a leer lo que traerá Sthefanie Balcázar en sus próximos artículos.

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