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Preservando pensamiento. Hacia dónde vamos y lo que esperamos

Por Lyz Ortiz * 

¡Ay dios mío mismo! Exclama el hijo del dueño de la panadería, pues le parece una alcahuetería que un cliente le pagará un café y un cachito a un señor mayor mendigo. ¿Hasta dónde hemos llegado? Me pregunté inocentemente siendo testigo de semejante gesto de humildad, pues así como ese señor hay mucha gente que tras pasar horas en cola por comida, tal vez no consiga lo suficiente no sólo porque no haya sino porque tal vez la plata no le alcance e ir a una panadería no es opción, tampoco hay ni alcanza.

Hoy muchos entre la incertidumbre, el cansancio y el conformismo, nos movemos diariamente, sin imaginar el paso diario de los otros, como duele el estomago por hambre e inventar con lo que se consiga, en la rabia que te consume por dentro y parte el corazón dentro de este país que nos da y quita a la vez.

Aprendemos a caminar con nuevas horas, sintiendo el mismo dolor y sin respuestas, las caras de la gente se apagan cada vez más, pues nos gana todo ¿Qué esperamos? En la historia venezolana, dentro del sentimentalismo patriota que identifica a cada uno de nosotros existe el mesías, el padre salvador de todos los males, el que nos dará la casa que quitará las colas y volverá este país en la riqueza que era, y bueno esa falta de memoria histórica ni el peor de los males a logrado sacar de cada uno, ya que seguimos adorando a muchos más que otros que terminan siendo producto de la misma necesidad: LA SALVACIÓN. Seguir leyendo Preservando pensamiento. Hacia dónde vamos y lo que esperamos

Preservando pensamiento. Las penumbras y la luz entre nosotros

Por Lya Ortiz *

Se alargan las palabras tras días agitados, de frustraciones pasamos a rabias con políticas descabelladas, que se disiparon con un suspiro de esperanza, la gente esperanzada a aumentado, la luz al final del pasillo en penumbras se puede ver.

Pese a las buenas noticias continuaron las malas, así me tomé el recorrido en una de la instituciones responsables de que los transformadores explotan y los recortes aumentan. Esa institución que en unos años fue la más visionaria con trabajadores llenos de proyectos por un país número uno hoy se encuentra a oscuras, con pasillos abandonados y ni un soplo de aire. Así veo mucho a mi país, como pasillos en penumbras, que pese a la oscuridad la gente aguanta esas largas jornadas de trabajo y se lanza para la calle a regresar a casa con el pan para la mesa.

La esperanza entre las penumbras es la luz al final de todos esos pasillos, y las frustraciones son las oficinas llenas de vapor, tenemos que seguir salir de ellas correr.

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Preservando pensamiento. Gotas que desbordan valores

Por Lya Ortiz * 

Gotas que desbordan valores, alcantarillas llenas de frustraciones.

En los rostros de muchas personas que pasan horas en cola, de camionetica en camionetica, y caminando toda la ciudad capital vi reflejado el rostro de la frustración, tras días largos de calor, de retrasos, colas y de anuncios presidenciales que nos daban una nueva hora con la que tendremos que vivir, llegó el aguacero; muchas veces suelo pensar que cuando llega la época de lluvia al país no es solo para limpiar todos los problemas, más bien los desborda. Se continuaron dando días no laborables y muchos comercios se vieron obligados a bajar las santamarías de sus locales, creo que allí vi más el desespero de muchos que se toman un día entero para recorrer locales en busca de medicamentos, alimentos y diligencias que a medias se permiten hacer en la ciudad ahora.

Desespero, es el peor de los problemas que atacan a nuestros hermanos, salir a diario en busca de medicamentos es una travesía, y mientras caía el aguacero nos dedicamos a criticar la solidaridad ¿Que ocurrió? sucede que un país latinoamericano se vio afectado por un fenómeno natural de gran magnitud que afectó gravemente no solo a sus ciudadanos, sino también a venezolanos que se hallan viviendo en el mismo, dándose por parte de Venezuela una de las primeras ayudas para el país, cosa que generó total rechazo por parte de los venezolanos afectados de la crisis humanitaria que atravesamos. Seguir leyendo Preservando pensamiento. Gotas que desbordan valores

Preservando pensamiento

Por Lya Ortiz * 

Una bocanada, vamos apretados como sardinas, me deja en la parada.

Un país desordenado, en cada esfera de la vida venezolana existen pequeños Macondos como los que Gabriel nos relató, en lo social se repite diariamente desde la vida universitaria, en las oficinas, hasta dentro de una camionetica que va de Petare a la Pastora todos los días. ¿Qué se oye en la boca de todos los pasajeros? que vamos acelerados, violentos, vamos a la defensiva a todo lo que pueda pasar ya, que si aumenta el pasaje o nos quejamos o nos vamos apretados calándonos otro día de trabajo en la calle. ¡AQUÍ CADA QUIEN VA VELAR POR LO SUYO!, afirman unos pocos, si el país es Macondo, nuestras vidas van a esa marcha, con rabo e cochino por todos lados.

¿Qué pasa con nosotros? Nos vamos transformando en seres pasivos agresivos, que como establece Maslow, aquí cada quien va a sobrevivir de acuerdo a cada una de las necesidades que tenga y mucho más allá del plano psicológico el hombre en su estado primitivo, como Hobbes lo plantea en el más puro de los egoísmos; nos llevaron a ese camino pues no teníamos otra opción, quedamos muchos, porque así lo considero, que ante cualquier adversidad y empujón, aún damos bocanadas de aire dentro de ese mar de problemas, creemos y tenemos esperanzas a lo mejor. Seguir leyendo Preservando pensamiento

Preservando pensamiento El exceso de calima y la crisis

Por Lya Ortiz*

El exceso de calima y la crisis, no pueden ser un sesgo a la razón.

Un paso adelante y uno casi atrás, muévanse pies, el golpe viene como no te lo imaginas; es lo que pienso que paso por la mente de aquella joven policía en el Táchira al ser arrollada por aquel autobús.

Han sido días en los que ahora es moda hacerse viral con videos de linchamientos, o celebrar en comentarios por las redes las muertes de efectivos policiales; la calima nos llegó a cada rincón de la razón y nos convirtió en feroces hombres hambrientos de justicia. No celebro, ni aplaudo cada hecho, pero ahora es tan difícil desintoxicar la rabia de cada venezolano que lamentablemente ha sido víctima de un paupérrimo sistema que no le garantiza su seguridad en lo más mínimo. Nos convertimos en asesinos, a la espera de que una voz diga ¡AGÁRRENLO! y ser jueces de palo en mano para encontrar lo que el gobierno no nos da. Sí, la calima se quedó arraigada al odio en cada uno.

¿Que sigan los linchamientos es justificado? ¿Que continúen asesinando policías lo es? Para ambas preguntas respondo con un no, y esto me lo atribuyo al hecho que últimamente en la calle he podido ver hasta como las madres de hoy (algunas para no generalizar) en el transporte público se han dedicado a enseñarle a sus hijos como defenderse, no de la buena manera, actitudes de como pellizcar a un niño para que llore fastidiando así a otro ciudadano y éste le ceda el puesto, a ese nivel llegamos; cuando lo relaciono a los linchamientos y asesinatos, lo refiero al hecho de que se está inculcando a cada uno, ahora, a aplicar la sobrevivencia del más fuerte, que jale más que el otro la soga hasta que el otro caiga, porque actuar violentamente está bien, y no es así. Seguir leyendo Preservando pensamiento El exceso de calima y la crisis

Preservando pensamiento

Por Lya Ortiz* 

De paso en paso, pasan los años y se encuentra algo.

Una apertura a lo cotidiano, a lo inspirador, muchos de quienes se van tienen sueños de volver y los invito a no perderlos, a dentro de este acontecer criollo no dejar de pensar que por encima del alcahuetismo en el cual se convirtió la viveza criolla, aun existen personas que aún preservan el buen sentir que nos identifican.

Caminar por las calles de Caracas conlleva no solo una carrera de obstáculos, entre el metro y la inseguridad, sino que está acompañado de largos minutos de reflexión social. En mis pasos he llevado una especie de pensamiento fugaz, causado por las cosas que uno ve, como diría mi abuela, y cuando hablo de preservar pensamiento me remonto al no más espontáneo momento dentro del acabose que uno mantiene la esperanza.

Aprovechando la semana mayor, se pudieron ver ojos caídos y ojos alegres, donde entre uno más vivo que el otro, nuestro gentilicio no pierde la fe, aunque suene trillado, el que aún exista una sombra de humanidad dentro de nosotros es una gran bocanada de aire para quienes saben que nos ahogamos. Pero ¿cómo es posible que un pregonero de autobús tenga más corazón que el ciudadano de a pie? si es posible, entre los ciudadanos salvajes cansados de ser víctimas se han convertido en victimarios, no muy lejos de la aceptación y de quienes aún mantienen un estado de racionalidad, una voz de ALTO le puso un parao a quienes no saciaban su hambre de justicia. ¿Cómo llegamos aquí? Pude ver caras perdidas con las manos ensangrentadas. Seguir leyendo Preservando pensamiento