La nostalgia por Venezuela comienza por el estómago

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Por Tony De Viveiros

La nostalgia es quizás el sentimiento más universal de todos. Muchos lo definen como una especie de sufrimiento derivado de pensar en algo que se tuvo alguna vez, pero que ya no se tiene y usualmente tiende a asociarse con algún recuerdo especial de nuestra infancia, un ser querido dentro de nuestras vidas o un objeto muy apreciado.

En el caso de los venezolanos, cuando por alguna circunstancia, sea cual fuere, nos encontramos lejos de nuestra patria, pues parece que la nostalgia se manifiesta en primer lugar y de manera muy profunda hacia las comidas criollas. Y así como dicen que al hombre “se le conquista por el estómago”, pues también parece que, a todos nosotros, Venezuela se nos incrustó en el corazón de la misma forma.

Sin importar el lugar del mundo en el que nos encontremos, en algún momento nos surge la añoranza por los sabores propios de nuestra tierra, y, siendo sinceros, ¿quién no extrañaría comer un colorado mango tan dulce como la miel? ¿A quién no se le aguaría la boca al recordar esa sublime combinación de masa con anís, papelón derretido y queso blanco rayado que hacen realidad un delicioso golfeado? ¿Qué venezolano bajo los rigores del verano europeo o el invierno canadiense no desearía comerse un cepillao o tomarse un calentaito, según sea el caso?

¿Al acercarse la Navidad, quién no querría una cena navideña con hallacas, pan de jamón, ensalada de gallina, pernil y ponche crema? ¿O en una reunión familiar almorzar un asado negro o un pabellón criollo? Y aún cuando pudiera seguir engrosando la lista (y quizás aumentando el apetito y antojo de quien lea esto), de entre todos los platillos venezolanos que pudiéramos mencionar, el que por aclamación universal genera más nostalgia entre los venezolanos que se encuentran la atención es nuestra querida arepa, quizás por la sencillez de su preparación y su versatilidad a la hora de rellenarla.

Es alrededor de la arepa y de su principal ingrediente, la harina de maíz precocida, conocida popularmente como harina pan, que se concentra el mayor esfuerzo de los venezolanos por llenar el vacío que la nostalgia por nuestros sabores crea. Hoy en día, y gracias a la red social Facebook, es posible ver como en todos los grupos de venezolanos distribuidos por ciudades alrededor del mundo que existen en dicha red, los foros son protagonizados por la harina pan y los eventos que organizan siempre van acompañados por arepas.

Algunos grupos parecen estar un poco más avanzados en la logística, como en el caso de los venezolanos en Suiza, en el que se oferta el popular tostyarepa, mientras que el de los venezolanos en Grecia se intercambian direcciones sobre los sitios en los que  es posible adquirir la harina pan sin problemas.

En el caso del grupo de los venezolanos en la República Checa, ellos organizaron una rumba latina en la que la protagonista de la cena serían las arepas, mientras que en el grupo de venezolanos de Melbourne, Australia, un usuario pide ayuda sobre dónde conseguir los adaptadores de tomacorriente para poder usar su tostyarepa.

En otros lugares, donde la diáspora venezolana es más reciente, como Qatar o Dubai, la pregunta de las 64 mil lochas es ¿dónde consigo harina pan? En lugares donde las colonias de venezolanos son más numerosas y tienen varios años de asentadas, como por ejemplo algunas ciudades de los Estados Unidos, ya existe toda una logística que no se restringe sólo a la importación de la harina de maíz precocida, sino que incluso existen locales dedicados exclusivamente a la venta de arepas.

Esto nos demuestra que a pesar de estar a cientos e incluso miles de kilómetros de Venezuela, no existe distancia que separe a un venezolano de su patria, ya que siempre estará unido a ella a través de su comida, especialmente de las arepas.

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